Empezamos en un banco del Centro Cultural San Andrés, en la calle, era de noche, una noche de verano del mes de agosto del año 1995.

San Andrés carecía de tantas cosas que tratamos de aportar algo a la monótona vida de un pueblo que moría... Y se nos ocurrió escribir una revista.

Por aquellos años nada era como hoy, los textos se redactaban en una máquina de escribir, y resultaba muy complicado llenar un folio sin cometer un error que te obligara a romperlo y tener que volver a empezar.

Pero estábamos dispuestos a acometer aquella maravillosa aventura.

Nos faltaba un nombre para nuestra revista. Cada uno de nosotros aportábamos aquellos que se nos pasaban por la cabeza. Alguien miró entonces hacia la casa de Pablo, el hijo de Vicenta.

Justo debajo de aquella casa lucía majestuosa una frondosa Higuera. Y ese fue el nombre de nuestra publicación, de aquel invento mágico que aún hoy, después de 25 años, continúa vivo. La Higuera.

Seis jóvenes del pueblo habíamos comenzado aquella aventura... Pero no fue la única, ni mucho menos... Ibaute creció. De aquel banco pasamos a un local del Centro Cultural San Andrés y un poco después, en 1996, ocupamos gracias a la predisposición de Don Justo, el actual Centro Cultural Ibaute, un edificio que corría el riesgo de ser demolido y al que logramos salvar después de muchas reuniones y compromisos.

Conciertos, exposiciones, miles de actividades engrosaron el currículum de un colectivo, el nuestro, que se convirtió en unos años en referente del asociacionismo en Santa Cruz.

Allí donde íbamos nos conocían... Ibaute se había hecho mayor. El tiempo y la experiencia nos habían otorgado madurez para seguir fortaleciendo nuestros grupos. Teatro, senderismo, radio, coreográfico...

Hoy somos lo mismo que hemos sido siempre... El sueño de una noche de verano que se fraguó un 15 de septiembre de 1995 con la publicación de aquella primera HIGUERA.